Expectativas de futuro de los jóvenes y techo de cristal de la mujer

Curso 2016-2017

edificios

Alumno/a:

Cristina Cutillas García

Tutor/a:

Antonio Lozano Monreal

Resumen

La Real Academia Española de la lengua define la discriminación como el acto de discriminar, que a su vez es definido como el hecho de dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc. A lo largo de la Historia la discriminación ha estado intrínsecamente ligada a la raza humana, que ha dado lugar a casos extremos de discriminación racial y segregación. Actualmente, tras muchos años de duras luchas, la discriminación se ha convertido en un tema criticado y condenado, en algunos casos, por la justicia de muchos países.

A partir de esta definición, podemos observar como las mujeres han recibido un trato discriminatorio desde tiempos inmemoriales, creando así una imagen de ellas que se define, en general, como “el sexo débil”. Partiendo del hecho de que las mujeres representan un porcentaje mayor que el de los hombres en las aulas españolas en cualquiera de los niveles que puedan analizarse. Y que, además, éstas consiguen mejores calificaciones que los hombres, podría ser lógico pensar que en cualquier
ámbito laboral debe haber más mujeres que hombres, eso no es del todo falso, pero si comenzamos a escalar en los diferentes cargos, vemos que las empresas españolas no están dirigidas por mujeres, que en la política el número de féminas es reducido y que en las aulas de las universidades hay más catedráticos que catedráticas.

En trabajos anteriores se ha demostrado la existencia del techo de cristal, pero las causas siempre han sido muy complicadas de demostrar, de ahí su antonomasia de invisibilidad. Por ello nos llegamos a plantear que quizás eran las chicas, desde el instituto, que se determinan hacia un trabajo que no implique una gran ocupación del tiempo, es decir, con poca responsabilidad y por lo tanto excluyendo los altos cargos de las carreras laborales. Así, nuestro trabajo se basa en la relación que existe entre las expectativas laborales y familiares de las jóvenes y el techo de cristal.