Inteligencia emocional: la medicina preventiva en las conductas disruptivas en el aula
Curso 2016-2017

Alumno/a:
Carmen Alonso Herrera
Tutor/a:
Catalina Ayala Molina
Resumen
Las personas somos seres sociables que necesitamos establecer relaciones para poder desarrollar nuestra vida de forma plena. El trabajo y estudio de las emociones permite que la persona sea capaz de comprender sus emociones y usarlas para controlar y guiar sus procesos de pensamiento y, así, poder establecer relaciones exitosas tanto consigo mismo como con los demás.
Esta investigación se basa en el estudio y relación de la Inteligencia Emocional con las conductas disruptivas que se dan en el aula. Bajo este pretexto, nos propusimos estudiar si el índice de Inteligencia Emocional tiene relación con el número de partes de los alumnos, si existían diferencias de Inteligencia Emocional entre los sexos y entre los alumnos de altas capacidades y los que no, y, además, comprobar si la nueva ley educativa (LOMCE) incluye en el currículo escolar el estudio y trabajo de las emociones. Para ello, realizamos el estudio empleando el Inventario de Cociente Emocional versión para jóvenes (EQ-i: YV) de Bar-On, a los alumnos de primer ciclo de ESO del IES Infanta Elena de Jumilla; recogimos, a su vez, el número de partes de cada alumno y analizamos el currículo escolar.
Finalmente, tras analizar los datos por correlaciones y cálculos de chi-cuadrado, obtuvimos unos resultados que nos permiten afirmar que existe una relación entre la Inteligencia Emocional y las conductas disruptivas (cuanto mayor Coeficiente Emocional menor es el número de partes del alumno), que no existe diferencias de Inteligencia Emocional ni entre chicos y chicas, ni entre alumnos de altas capacidades y no altas, y que no son suficientes las materias en las que se impartirá el trabajo de las emociones.
Palabras clave: Inteligencia Emocional, conductas disruptivas, Coeficiente Emocional, altas capacidades, LOMCE.